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LE PARADIS BLANC (2) por Seiiruika Canción de Michel Berger traducida por Miris traducción al español: Bulma & Natharell |
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Una vez mas, Milo está delante de mí y sus
penetrantes ojos azul turquesa tratan de abrazar mi alma. Me mira
fijamente durante largo rato, sin decir ninguna palabra. Le miro en
correspondencia con mi ojo sano, fijando la vista en sus penetrantes ojos
sin parpadear. Tengo la sensación de que está buscando algo en mi alma,
pero no sé lo que es. Ni siquiera intento esconder mi oscura alma. ¿Pero
acaso tengo alma aún? De repente veo sangre. Sangre que fluye sobre mi
vieja armadura de Bronce, que estaba muerta. Miro a ver la fuente de esa
sangre y me doy cuenta de que surge de una muñeca. Miro hacia arriba y
contengo el aliento por la sorpresa. Camus. Parpadeo. No, Milo...
"¿Qué ocurre, Hyoga?" me pregunta
suavemente, para que sea el único que pueda oírle. "Estas tan pálido
como si hubieras visto un fantasma..." No es la primera vez que
confundo a Milo con Camus. Aunque no se parecen, así que, ¿por qué? Le
veo preparado para ponerme una mano en el hombro, pero se detiene al
recordar como reaccioné con Mu pocos minutos antes.
No le contesto, mi ojo furioso mirando a
Milo, que parece estar más y más preocupado. La sangre invade mi visión.
Y luego los muertos. Sangre, sangre por todas partes. La sangre cubre el rostro de aquellos a los que amo y respeto. El Caballero Crystal. Camus de Acuario. Hagen de Merak. Isaac de Kraken. Están cubiertos de sangre. Están todos muertos. La gente que respeté, que me ayudó y me lo enseñó todo están muertos, sé que por mi culpa. Nunca deseé su muerte, pero los maté. ¿Por qué? Por Atenea. Están muertos por mi deber. "Era mi deber..." Hagen. Deber... He fallado mucho desde el principio. No nací para ser el Caballero del Cisne. No debería haber sido Cygnus. "Eras mejor que yo, y más fuerte que yo. Te merecías haber ganado la Armadura del Cisne, Isaac, ¡no yo!"" Si. Eras la imagen misma del Caballero que Camus de Acuario y el Caballero Crystal hubieran deseado. No eras sensible, y yo aún lo soy. Me convertí en Caballero solo por omisión. Nunca quise realmente ser un Caballero. Nunca fue mi sueño. Solo deseaba estar junto a mama, sólo eso. Sólo quería ser lo suficientemente poderoso como para poder visitarla. Por una razón estrictamente personal. Isaac, si no hubieras sido arrastrado por las corrientes por mi culpa, el día que luchásemos por ella, no hubiera puesto mucha resistencia. Sólo la necesaria para que no me echases en cara que te había dejado ganar. Aún más, tú eras mucho más poderoso que yo, así que era lógico que la hubieras ganado. Yo habría adquirido el poder de un Caballero, viviría cerca de mama, era todo lo que quería. Tenías razón. Ser un Caballero es una declaración de fe que no tengo, Isaac, y que no quiero tener ahora. No. No quiero luchar más. Tengo miedo. Tengo miedo de luchar y matar a alguien más que quiero. Parece que estoy condenado a eso, y estoy harto. Ya he tenido bastante sufrimiento. No puedo soportarlo más. No puedo... volver a encontrar a las ballenas
Milo aún
está aquí, delante de mí. Parece que está muy preocupado por mí. Nada
existe alrededor. Sólo él y yo. Trato de mirarle buscando respuestas a
las preguntas que me hago, pero no encuentro ninguna.
"¿Hyoga?" prácticamente susurra.
Sacudo ligeramente la cabeza. "Estoy bien, Milo." Le miento.
Quizás es la verdad. ¿Quién sabe?
"No creo que estés bien. Estás tan pálido como la muerte..."
El resto de su frase se pierde. Muerte. Todos estamos marcados por la muerte. Incluso Shun, a quien toda violencia le disgusta, estuvo obligado a matar en estas guerras. Pero se ha fortalecido mucho más que yo. Yo me hundo en mi sentimentalismo sin fondo, como el barco que se hundió en las heladas aguas de Siberia, aquel día famoso, como cuando traté de sumergirme por primera vez para verla y me costó la vida de mi mejor amigo, como cuando Camus hundió la tumba de mama en las llanuras abisales. No he tenido a nadie que me reconforte durante años. No lo tendré nunca más. Sé que podría volver a visitarla, pero le hice a Camus una promesa secreta y no quiero romperla. Soy responsable de su muerte, así que debo mantener esa promesa. Muerte. Todo humano debe morir algún día, lo sé. Pero ahora, hay una cosa que parece que comparto con Shun, incluso cuando nunca se lo he dicho, mi disgusto por luchar y matar. ¿Qué sentido tiene matar? ¿Por qué o por quién? ¿Por justicia? ¿Por Atenea? Ni siquiera esas palabras tienen sentido para mí. Es como si contradijesen mis pensamientos. Atenea. Está en la habitación, pero no creo en ella. Creo en Dios, no en ella. Solo la he servido porque es mi deber, porque era lo que Isaac deseaba, lo que Crystal y Camus me enseñaron. Tengo una deuda con ellos, y sirviendo a la que me ha traído tanta desgracia, que me ha hecho la Muerte misma, vanamente trato de pagarla.
Deseo con todas mis fuerzas volver al vientre de mi madre, a ser
protegido, a no sentir este destino y esta inutilidad en mi vida.
Realmente ya no puedo sonreír nunca más. Ni siquiera puedo reír.
Incluso tengo la sensación de que mis lágrimas se han secado. No me
queda ninguna, ya estoy muerto, así que... hablar con los pájaros de plata
Milo
ha puesto su mano en mi hombro. Nunca había sentido antes la presión de
sus dedos sobre mis hombros. No soy consciente de que todavía lo estoy
mirando con ojos salvajes. No me libero de su contacto. No es necesario.
Además, la columna impide cualquier movimiento. Estoy en una trampa. Pero
no estoy asustado. Milo no me haría daño aunque me gustaría que me
atacase. Quiero sentir la picadura de Escorpio. Quiero enloquecer, huir.
¿No estoy ya loco? Me siento atraído por los ojos azul turquesa de
Escorpio. Siento como si un invisible aguijón me arrebatase toda la
sensibilidad y todas las sustancias vitales. No siento dolor. Quiero
zambullirme en esta sensación de muerte …
"¿Hyoga?"
Milo
rompe el
hechizo. Rompe
mis esperanzas. Enfadado, muevo mi hombro derecho, haciéndole entender
que no debe tocarme. Lentamente, su mano resbala y encuentro de nuevo mi
libertad.
Hablar con alguien. El ser humano es peculiar. Confiarle todo a alguien
que siempre está preparado para escucharte. Mama siempre me
escuchaba y, cuando ella no estaba cerca de mí, yo hablaba con el viento,
con los animales, con el cielo, con el agua. Les confié de corazón mis
sueños, mis pesadillas, mis gustos, mi alegría, mi pena, mis
pensamientos, mi corazón. Hablar con alguien con quien compartir mis
pensamientos y mis miedos. Pero desde que mama murió, rara vez se
los confié a Isaac o a Crystal sensei. Antes, en Japón, fue
imposible. Sólo Shun e Ikki me hablaban, pero nunca les confíe mis
verdaderos sentimientos, aunque estuve más cercano a Shun.
De todas formas, siempre hablé con mama en mis sueños y en mis
ensueños cuando creía que estaba solo. Hablar con alguien acerca de
nada, pero he conseguido hablarle a mama sobre Shun, Ikki, los
otros, Isaac, Crystal, Camus de Acuario a los que nunca volveré a ver.
Ella era mi única confidente. Estaba viva. La hice vivir.
Pero ahora, me niego a hablar con mama, en parte por la promesa que
le hice a Camus. Ni siquiera puedo hablarles a mis compañeros sobre mis
sentimientos. No, no lo entenderían. ¿Qué podrían hacer? Nada. Estoy
solo. Debo hacer frente a esto solo, pero he decidido huir una vez más y
la única salida que he encontrado es la muerte. Hablar es propio de los
humanos. No soy humano desde hace tiempo. No tengo derecho a hablar sobre
mis sentimientos. Por ello, debe permanecer en silencio y retirarme con
una actitud fría.
De todas formas, ahora eso no es importante. No volverá a serlo. Deseo
correr por última vez por las blancas y salvajes llanuras de Siberia
antes de acostarme a esperar a la muerte. Así que confiar en alguien no
volverá a ser importante. Milo, si has logrado leer mi profundo deseo,
sabes que intento ocultarlo a mis amigos y que ahora no es importante. como,
como... como antes
Milo no está delante de mí. Veo a Escorpio. Todavía está aquí, cerca
de mí. Pero no está solo. Shun está a su lado. Me miran con frecuencia.
Aparentemente, están hablando desde hace un rato y yo soy el tema de su
conversación. Shun niega con la cabeza. Mi cólera aumenta.¿Qué derecho
tienen a hablar sobre mí? ¿No tienen otra cosa que hacer que hablar de mí?
Quiero estar solo. Quiero gritarle al mundo que me dejen solo. Necesito
estar solo. Estar solo con la gente muerta, con mis muertos, solo con
ellos, haciendo de tripas corazón para reunirme con ellos en el silencio
de la muerte.
Quiero regresar al pasado. Quiero regresar a mi hogar. Los humanos conocen
este sentimiento. Quiero regresar a mi infancia, un mundo donde los
problemas de los adultos no existen. Volver a la Edad de Oro, al Paraíso.
Utopía. Pero aquellos sueños y aquellos deseos serán imposibles, así
como la paz en la Tierra. ¿Por qué seguimos luchando por una utopía? ¿Es
el destino de todos los humanos? ¿Es su destino perseguir imposibles, algún
espejismo como la paz, amor y felicidad? ¿Por qué estamos aquí? ¿Por
qué Dios existe? Son demasiadas preguntas sin respuesta.
Pero mi amor por mama, ¿fue un imposible? Creo que no. Realmente
amé a mama y todavía la quiero. Cuando ella murió, fui incapaz
de dirigir mi odio contra alguien que no fuese yo mismo. Fui incapaz de
entender qué pasó por la cabeza de mi madre cuando me dejó en los
brazos del marinero. Fui incapaz de entender qué estaba pasando. Alguien
me diría que era demasiado pequeño para entender y ayudarla. Incluso
aquellos que fueron incapaces de salvarla. Pero esto no ayuda. Esto no
explica por qué ella ha muerto.
Le prometí estar siempre a su lado, protegerla, pero no pude cumplir esa
promesa. He permanecido de rodillas antes de seguir mis propios sueños
imposibles que contradecían al mundo. Quiero volver al pasado, volver al
lado de mama para morir. Pero es imposible. Lo sé pero lo quiero
desesperadamente.
Shun salvó mi alma. Isaac y el Caballero de Cristal me dieron todo el
amor que fueron capaces de dar a pesar de su aparente frialdad. Pero a
pesar de esto, he continuado persiguiendo mis imposibles, tras mama.
Imposible, había dicho una vez Crystal cuando yo estaba decidido a
renunciar tras cinco meses de entrenamiento. 'Estás
persiguiendo imposibles, Hyoga, y si la única razón que tienes para
convertirte en Caballero es reunirte con tu madre, entonces morirás
...’ No sé por qué, pero cuando él dijo aquellas palabras yo
estaba asustado. No era la primera vez que las decía. Cuando lo vi por
primera vez, me las dijo. Pero esta vez estaba asustado. Cuanto más
pienso en ello, más aparece la explicación de este miedo. También había
llegado a querer a Isaac y a Crystal como para morir en ese momento. Los
quería demasiado y no quería que ellos conociesen el dolor que yo he
sentido cuando mama desapareció. Yo estaba amando de nuevo...
El mundo continua adelante con aquéllos espejismos pero la utopía también
causa guerras. Luchar siempre por aquellos imposibles, ¿qué nos traería?
¿Por qué estamos luchando, por qué recompensa? Imágenes de mi feliz
pasado e imágenes de las batallas se superponen, lentamente al principio
y más rápidamente después, hasta el punto de hacerme marear. hay tanta confusión y tantas ideas
Regreso
al presente antes de perder el control. Mi espalda se apoya contra la
columna. La piedra está fría. No me doy cuenta de que he formado un aura
frío alrededor, con la ayuda de mi Cosmos, como la que formé en el
Templo de Escorpio cuando Milo había tratado de usar su Restricción. Lo
formé para protegerme de su ataque mental, de la hipnosis. Pero, ¿por qué
lo he creado ahora? ¿Para proteger de qué, de quién? Seiya palmea mi
hombro como lo haría un amigo, pero esto me irrita mucho más que
cualquier otra cosa. Me doy la vuelta y lo miro fijamente, con frialdad.
Su sonrisa se esfuma y se aleja, dejándome solo. ¿Quiero protegerme de
mi mismo? Soy mi peor enemigo.
Las ideas son
espejismos. Pero el mundo continúa con ellas. Muchas ideas llevan a la
guerra. El deseo de controlar la tierra es fuerte porque nos sentimos más
poderosos, porque estamos convencidos de que la reencarnación de Atenea
es demasiado débil. Atenea, quien es contraria al uso de las armas, ¿cómo
puede ser capaz de proteger el mundo, mi mundo, en vista de que las
entidades divinas que quieren conquistarlo o destruirlo? ¿Quién nos dice
que algunos Dioses realmente quieren destruir el mundo? Nadie lo hace.
Ella es contraria al uso de las armas, pero no vacila en enviar gente como
nosotros a pelear, a la muerte, porque nosotros creemos en espejismos, en
la paz y la armonía de este planeta. Pero, ¿tiene remordimientos?
Nosotros nos dirigimos a una muerte segura y ella no parece tener
remordimientos. ¿Establecer una paz precaria sobre la sangre de gente
valiente que creen en ellos mismos y en sus causas personales es justo?
No. La paz no debe establecerse con sangre. La sangre no debería ser la
base de un mundo de paz. No es posible. Es imposible. Otro espejismo.
¿El deseo de Hilda de Polaris no era legítimo? ¿Por qué algunos deben
sufrir mientras otros viven una vida mejor? Su deseo de que su gente
viviese en el sur para conocer el calor del sol, del cielo, era más que
legítimo. Yo fui criado en un lugar frío y puedo entender su deseo. Su
destino es cruel.
“¡Escucha! Ya que como yo has sido criado en un
país frío, deberías saber lo duro que es vivir en un clima severo.
Deberías entender el deseo de mi gente de vivir en un clima benigno,
donde el sol brilla todo el año. Es la única oportunidad para nosotros
de cumplir este sueño. Debemos lograrlo.”
Sí, Hagen, puedo entenderlo, pero nunca me he quejado por vivir en un país
frío, porque no estaba solo. Yo estaba con quien que yo más quería, mama.
El deseo de Hilda era legítimo, pero representó una amenaza para el
mundo entero y una vez más he sido echo pedazos. No sólo por causa de
Freya sino también por el deseo de la gente de Asgard. Tenías derecho a
exigirlo, lo teníais.
Y Poseidón. Incluso si no fue el único instigador del plan, reconstruir
un mundo tan maravilloso como el primero, durante la Edad Dorada, también
era legítimo.
“Si debo luchar por lo correcto, me quedo tan sólo
con una cosa, mi devoción a la causa de Poseidón. Queda sólo una cosa.
Debemos destruir este horrible mundo y debemos reconstruir otro más
maravilloso que el que describe la mitología. Esto es lo que Poseidón ha
dicho, y tiene razón. Fui estúpido por creer que la dulzura puede
imponerse milagrosamente. Pero comprendo que tan sólo la fuerza bruta
puede restaurar el orden. Poseidón sabe que los humanos son corruptos e
insensibles a los argumentos de la razón, que son peores que los
animales. ¡Ellos deber aprender cómo comportarse!”
Sí, Isaac, tienes razón en algo. Algunos humanos sólo viven para hacer
maldades. Pero nosotros, los Caballeros, debemos proteger cada vida,
incluso unas cuantas que no lo valgan. Pero no podemos hacer nada y
debemos esperar que los humanos cambien. Si yo estuviese en tu lugar,
Isaac, ¿confiaría en Poseidón o en Kanon? No lo sé. He roto tus
expectativas y te he traicionado, así que es natural que cuando Poseidón
te habló sobre nosotros, sobre mí, asesinando al Caballero Crystal y a
Camus de Acuario, decidiste unirte a él. Si esto me sucediese, ¿qué haría?
¿Creer en la amistad o renunciar a ella? No lo sé y estoy seguro de que
nunca lo sabré. cuando
más se llega a decidir
Ruidos.
Voces y ruido de pasos llegan a mis oídos con dificultad. Miro delante de
mí. Muchos de los Caballeros presentes en el templo del Patriarca dejan
la habitación, a excepción de mis compañeros y Milo, quien todavía está
a mi lado, como un silencioso guardián. Un guardián. ¿De qué quiere
protegerme? ¿Pudo entender que no tengo ningún enemigo excepto yo? Lo
dudo. Tal vez. Después
de todo, no lo conozco bien. No conozco a otros Caballeros excepto a mis
amigos...
Mis amigos
parecen no tener las dificultades que yo tengo. Ellos no tienen dudas
sobre lo que deben hacer. Ellos no vacilan. Incluso Shun puede discernir
lo falso de lo cierto, lo bueno de lo malo. Yo, no puedo hacerlo. ¿Qué
está mal, qué está bien? ¿Qué es justo, qué es malo? No puedo poner
una clara barrera entre esas dos nociones. Dios y el Demonio. ¿Por qué
debo elegir entre esas dos nociones? ¿Por qué es natural para los
humanos? El mundo es Maniqueo pero, ¿por quién? ¿Por aquellos que no se
relacionan con el conflicto? ¿O por los otros que se relacionan
directamente con la batalla, dónde está lo bueno y lo malo? Lo malo es
lo otro. ¿Tenemos siempre razón? Hay tantas ideas que es imposible que
haya sólo dos nociones, Dios y Demonio. ¿Qué está bien y qué está
mal? Los límites entre amor y odio, bueno y malo son demasiados vagos. A
lo mejor los humanos no pueden estar en el mundo descrito por la mitología
porque las barreras entre las dos nociones son demasiado
tenues. Los
sentimientos están demasiado presentes.
A lo mejor Camus tiene razón.
Por tener demasiados y muy fuertes sentimientos, los seres humamos no
pueden volverse a otros modos de pensar, no pueden tener poderes para
proteger su mundo. No son capaces de entrever otro mundo donde, los
sentimientos controlados pueden
resultar la llegada de un mundo mejor en donde las guerras serían inútiles
para imponer ideas y opiniones. Pero, ¿es cierto? No lo sé y realmente
creo que nunca sabré la respuesta. ¿Conoce alguien la respuesta? Si es
así, espero que me la dé. Estoy tan perdido ... y
a quien amar o condenar
Milo
inclinó su cabeza cerca de mi oreja izquierda. No le había visto
acercarse a mí pero no me muevo y tan sólo espero que no tenga que ver
conmigo. “Voy a la tumba de Camus. ¿Quieres venir conmigo?” susurra. El nombre de Camus me sacó de mis pensamientos y pestañeo mientras lo miro. “¿Por qué?”
Un
brillo de sorpresa cruzó sus ojos turquesas, sin entender mi pregunta.
Parece perdido y vulnerable en ese momento. “Para agradecerle que nos
haya ayudado. Para hablar con su alma ...” dice, tristemente.
Sólo niego con la cabeza y él entiende mi respuesta.
“A lo mejor, más tarde” dice, caminando
hacia la puerta. Pero tras dar dos pasos, se detiene. “Hyoga. No podemos
cambiar el pasado… El presente y el futuro están en nuestras propias
manos” me dice, sin volverse. Entonces siguió caminando antes de que
pudiese contestarle. No quiero contestarle. No sé qué contestarle.
No. Estoy seguro
de que nadie tiene la respuesta. Si debemos elegir entre lo bueno y lo
malo, así debemos elegir a quién debemos amar, quien no está en lo
cierto y quién es el intolerante. Pero entonces, ¿hacemos la elección
correcta? ¿Por qué elegimos? Elegir significa rechazar una parte de algo
y esto sin razón. Así que, ¿por qué elegir? No quiero elegir. Tengo
suficiente con elegir entre la “Razón” y mi “Corazón”. ¿Debo
vivir en completa contradicción con mis principios? El Amor y la Razón
no son compatibles, lo primero es instintivo, y lo segundo es meditado. ¿Hice
lo correcto condenando a mis maestros, a Hagen y a Isaac? ¿Quién soy yo
para condenarlos?
“Pero, ¿por qué? ¿Por qué lo hizo? ¿Y cómo
se atreve? ¿Qué derecho tenía a hacerlo?"
Las palabras que le grité a Camus después de que hundiese la tumba de mi
madre en las profundidades del Mar de Siberia resuenan en mi mente.
“¡Idiota!”
“¡Cállese! ¡Usted no es quien para juzgarme!”
“Estabas equivocado y te estás equivocando de
nuevo. Confundes el coraje con la crueldad, el amor
con
el miedo. Piensas que luchas por la paz, pero esparces muerte y destrucción.”
Pero, ¿quién era yo para decirle esto? ¿Tengo tan solo el derecho de
decir qué está bien y qué está mal? Nuestra noción al respecto viene
determinada por nuestra educación. Así que, ¿cuál es la mejor educación?
Problemas sin solución y tengo la impresión de que cuanto más intento
encontrar la solución, más me alejo de ella, si es que la hay. el
día en que lo daré todo0
"….ga?" dice
alguien cerca
de mí. Una luz
toca en mi brazo y me hace estremecer. “¿Hyoga?” La voz está
preocupada.
Me
vuelvo hacia el propietario de la mano y la voz. Shun. Me mira fijamente
con sus grandes ojos verdes. Está preocupado. Realmente, me ha llamado
varias veces antes de que reaccionara. A pesar de que es un Caballero, sus
ojos todavía son inocentes y aún cree en el mundo, en los humanos. ¿Y
yo?
No, no creo, me
contesto a mí mismo. No, no creo más en el mundo. ¿Por qué debería?
Cuanto más lucho por la paz, más me siento cómo si me estuviera
perdiendo en el divagado desarrollo de mi pensamiento. No actúo de
acuerdo con mis principios. Me siento como un extraño y sólo suspiro por
la soledad y la muerte.
Pero, ¿has confiado realmente en el mundo? ¿Lo has intentado? pregunta
una pequeña voz en mi mente. ¿Lo
hice? Regreso a mis pensamientos y suspiro silenciosamente. Confié
en el mundo porque mama confiaba en él. Ella siempre había
pensado que el mundo era maravilloso y que los humanos eran cariñosos.
Con su muerte, yo perdí esta confianza. Así que mi confianza no era
real. Entonces, ¿no confío en los humanos? Confío en mis amigos. Desde
el Torneo Galáctico están a mi lado, apoyándome, ayudándome a superar
las diversas veces que he tenido que vivir una experiencia. Shun está
siempre a mi lado. Aunque no nos habíamos visto durante seis años los
unos a los otros, la noche anterior a mi lucha contra Ichi, encontramos
esta amistad que nos caracterizó de nuevo. Encontramos esta hermandad,
aunque yo al principio parecía frío.
Pero el que más me sorprendió fue Ikki, el cual, con sus palabras, me
ayudó a no sentir pena de mi maestro Crystal ni de mí mismo. Al igual
que él, me dijo que su muerte debería ayudarme a volverme más fuerte, más
duro o nada, todos aquellos sufrimientos que he soportado, todas las
penas, incluso los buenos tiempo que había pasado con él desaparecerían.
Sí, mis amigos están siempre a mi lado y confío en ello incluso aunque
algunas veces siento que no les devuelvo todo lo que ellos me dan.
Pero ahora, incluso aquellas palabras que Ikki me había dicho no me
ayudarían ahora. Mi corazón y mi alma están demasiado heridos para
escuchar aquellas palabras. Muchas de las victorias que he ganado en el
nombre de la justicia y la humanidad han dejado un sabor amargo en mi
boca. Y yo respeté a aquellos hombres, todavía los respeto. Isaac me
hizo vislumbrar una profunda amistad basada en la rivalidad y la ayuda
mutua al mismo tiempo. Crystal me hizo creer en la Humanidad. Y Camus, a
quien yo consideraba como un semidiós, me enseñó todo... Yo estaba
preparado para morir en el Santuario sabiendo perfectamente que no tendría
una oportunidad contra Camus. En vez de esto, creí en mi causa e incluso
tuve la esperanza de que me escucharía y entendería mi causa. Incluso
se lo rogué, pero el no quería escucharme, y su fría actitud
destruyó mi último sueño y defraudó mi última esperanza. En ese
momento, tenía la impresión de que era Dios castigando a sus criaturas,
porque ellas se habían atrevido a levantarse contra él. No era del todo
falso. Nosotros éramos rebeldes para el Santuario, y la confianza en mí
mismo fue rota por el Caballero que yo más veneraba en el mundo. que
mis teclados serán usados
"¿Hyoga?
¿Vas a seguir ahí de pie toda la noche?” me pregunta mi ototobun.
Pestañeo sorprendido. Shun parece haberme observado durante un largo rato
y mi prolongado silencio lo preocupa. “Han preparado unas habitaciones
para nosotros. Podemos ir y descansar un rato.” Suspira viendo que no le
contesto. “¿Estás seguro de que estás bien? Estás pálido, ido,
quieto, demasiado quieto ...”
Suspiro profundamente e intento ofrecerle una sonrisa. “Estoy bien. Tan
sólo estoy cansado”.
“¿De verdad?”
Shun es el que más me conoce. No puedo ocultarle algo como esto, pero no
quiero que se preocupe por mi culpa. “Sí, Shun, estoy realmente
cansado”. Shun se vuelve hacia Ikki, quien no está lejos, y sus ojos,
que no puedo ver, le preguntan algo. Ni siquiera intento leer la
respuesta.
Cansado. Sí, estoy
cansado. Ahora
puedo sentir dolor en mis músculos. Todo mi cuerpo me lo dice con fuerza.
Necesito un descanso. A pesar de ser un Caballero, sigo siendo humano.
Tengo un cuerpo humano. El tratamiento que tuve por parte de Tholl en la
prisión de Asgard, las luchas, la búsqueda de mi amigo y el tomar parte
en la lucha entre Atenea y Poseidón ha destrozado mi resistencia. Ni
siquiera siento mis músculos y estoy seguro de que si me muevo me dolerán.
Pasó lo mismo tras la batalla del Santuario, como también tras mi
entrenamiento. Tan sólo el poder de mi mente me ayudó a moverme y
seguir.
Estoy cansado, realmente cansado. He visto suficiente muerte a mi
alrededor. Estoy cansado de luchar, de matar. De repente, me siento
mareado pero la náusea se va tan rápido como llegó. Tengo la sensación
de que sólo mi cerebro está trabajando correctamente ahora, como si no
estuviese cansado. No, también está cansado. Lo
sé. Lo siento. Mis
pensamientos son más y más confusos pero no quiero detenerlos. Es como
si quisiera sacarlos, clasificarlos, ver mi vida por última vez y estar sólo
conmigo mismo una vez en la vida, antes de marcharme a Siberia, antes de
olvidar todo mientras espero a la muerte en el blanco manto de Siberia. siempre a querer probarlo todo Pestañeo y me aparto bruscamente de la columna y pausadamente, pero con determinación, camino hacia Saori, quien está en el centro de la gran habitación, hablando con unos cuantos soldados. Silenciosamente, me detengo cerca de ella y espero a que se dé cuenta de mi presencia.
Se
da cuenta y se vuelve hacia mí con una pequeña sonrisa. “Hyoga”
dice, “te has decidido a abandonar tus pensamientos.”
“Atenea
...” digo tranquilamente. Frunce el ceño cuando se da cuenta de que la
he llamado Atenea y no Saori-san como siempre lo hago. “Me gustaría
tener tu permiso para regresar a Siberia” continuo. “Me gustaría
retirarme por algún tiempo ...” le digo, mirando en sus ojos
azul-verdosos. No dice nada y me mira fijamente durante un largo rato. Le
devuelvo la mirada ...
Lo he intentado todo para escapar de este destino. Realmente, nunca he
querido convertirme en un Caballero, sólo quería adquirir los poderes de
un Caballero. Nunca he deseado la muerte de Mama. Nunca he deseado la
desaparición de mi amigo Isaac, mi sensei, Camus, Hagen, la muerte
de Isaac y el dolor de Freya. Pero cada vez el destino se pone al día
conmigo y se divierte haciéndome sufrir. El destino. Incluso si no
creyese en él, es la única palabra que se me ocurre. ¿Me castigan los
Dioses por haber intentado adquirir los poderes por una razón personal?
Tal vez ... Así que sería mi propia culpa, sólo mía.
No lo soporto más y es la única solución que he encontrado. Es lo único
que haría las cosas mejores para mí. Al final, no me merezco el Paraíso.
Mama me habría mandado fuera del Paraíso, pero no porque tuviese que luchar de nuevo, o
porque tuviese que cumplir mi deber sino porque no me lo merecía. Dejé
que Camus me matase y al hacerlo fue como si me matase a mi mismo.
No tengo derecho a ir al Paraíso. Hay demasiada sangre en mis manos como
para tener la posibilidad de entrar en él, incluso si todo fue por una
causa justa. ‘No matarás.’ Uno de los Diez Mandamientos que
Dios dejó a los Humanos. Lo he roto. Así que, el hecho de suicidarme no
hará las cosas diferentes ahora. No sé qué lugar ocuparía yo en el
Infierno, pero no me importa. No quiero sentir esta pena que taladra mi
corazón a cada segundo que pasa. No quiero ver los fantasmas de mi
pasado. A lo mejor, conoceré a aquellos fantasmas en el infierno pero
ahora no me importa. Siempre he buscado su compañía, después de todo.
Lo he intentado
todo para huir, pero no puedo huir indefinidamente y no puedo huir de mí
mismo. Así que, por una vez, tengo que mostrar mi valor, hacer frente a
la muerte así que tengo que intentar expiar mis pecados. Atenea, por
favor ... y volver a empezar allí donde el mundo comenzó
Veo
el conflicto en sus ojos. No retiro la mirada y sigo mirándola a los
ojos. Ella me devuelve la mirada, buscando en mi alma e intentando
encontrar lo que realmente pienso. Se dice que los ojos son el espejo del
alma. Si es verdad, ella podrá ver con facilidad lo deprimido que estoy.
Fácilmente podrá ver mis oscuros pensamientos, mi alma negra, mi deseo
de dejar este mundo. Ella suspira suavemente.
“Hyoga, nunca me has preguntado antes ...” subraya. “Simplemente, te
ibas sin preguntar”.
“Lo hago hoy” le digo sin parecer incómodo. Ella vacila. Pero
insistiré y si ella no acepta, huiré contradiciendo sus órdenes. De
repente ella parece vulnerable cuando entiende mi verdadero propósito.
Quiere protegerme, protegernos. Nos considera sus amigos y sabe los
sacrificios que hemos hecho en el pasado por ella. Lo haría todo por
nosotros. Puedo leerlo en sus ojos, pero no puede darme lo que realmente
deseo. Se vuelve hacia Seiya y hacia los otros buscando una respuesta, su
apoyo. No me vuelvo hacia ellos.
Atenea, creo que
deberías dejarme que haga lo que he pensado. Morirás por mi culpa un día.
Mis amigos morirán. Por culpa de mi sentimentalismo, por culpa de mi
cobardía, por culpa de mi incapacidad de permanecer impasible frente al
enemigo, por culpa de mi destino, debemos pararlo. Debemos parar esta
dolorosa e inútil matanza. No soportaré ver a alguien que respeto morir
bajo mi mirada. La huída una vez más.
“Sen…
Sensei…”
“Sensei,
Isaac está…”
“Lo sé, Hyoga.”
“¡Murió por mi culpa! Está muerto porque he
desobedecido. ¡Está muerto porque me ha salvado! ¡No debe! No debe
estar muerto. ¡Yo sí! ¡Soy yo quien debería estar muerto!”
“Hyoga.
La voluntad de
los Dioses es desconocida. Isaac ha muerto por ti, así que tú debes
vivir por él.”
“Sensei…”
He intentado eludir responsabilidades en este accidente, pero el silencio
y la calma del paciente Crystal han derrotado mi cobardía. Pero esta vez
no quiero ser ayudado. Tengo suficiente con vivir y mi fe en Atenea es prácticamente
nula ahora. Cada vez más a menudo pienso que ella no es una diosa. Un
dios del Amor no me permitiría sufrir como sufro, pero parece que no
puede, que no tiene el poder suficiente o la fuerza para aliviar mi corazón.
Igual cuento demasiado con los demás. A lo mejor es una debilidad, pero
entonces, ¿cuál es la diferencia entre confiar y el hecho de fiarse de
los demás? En cuanto a la mayoría de los sentimientos, ¿son los límites
tenues? No lo sé y este no es el momento de pensar el por qué ni las
razones del mundo. No tengo tiempo que perder pensando en esto. Debo
aprender a vivir conmigo mismo antes de ir y morir. me iré a dormir al paraíso blanco
Saori-san
se vuelve hacia mí. “De acuerdo, Hyoga” dice, suavemente.
“Necesitas un descanso. Has atravesado unas experiencias terribles”.
Mi
corazón salta en mi pecho, aliviado. A pesar de lo que me he dicho a mí
mismo con anterioridad, necesitaba su consentimiento. Me sentiría como un
traidor y no creo que me gustase. Me inclino ante ella y me vuelvo para
coger mi Armadura. Debo llevarla conmigo. Debo ponerla en el interior de
un glacial eterno, hasta que un nuevo Caballero la libere. A lo mejor,
entonces, absorberá la blancura y la pureza de las salvajes llanuras de
Siberia. A lo mejor se volverá pura de nuevo.
“Hyoga”
me llama. “Deseo verte pronto. Te necesitaré de nuevo.”
Me
detengo cuando me llama pero no contesto. No me vuelvo hacia ella.
'Te necesitaré
de nuevo.’
No, no de nuevo, Atenea. No puedo soportarlo más y lo sabes
perfectamente. Estoy seguro de que lo has leído en mi alma. ¿Lo has
hecho? ¿O soy capaz de ocultar mi profundo deseo? No, parece obvio que no
puedo soportarlo más. Shun lo ha visto, es por lo que está tan
preocupado por mí. No me pidas esto, Atenea, por favor. Desde la muerte
de mama me contradigo a mí mismo y me he perdido. He traicionado a
aquellos a los que consideraba como miembros de mi familia.
A lo mejor serías la próxima víctima de mi destino, tú o los otros.
Aparentemente, la muerte no me quiere pero le divierte coger a aquellos a
los que amo, usándome como su instrumento. Pruebo mi lealtad hacia ti,
Atenea. Creo que puedo decidir qué quiero hacer con mi vida, ella me
pertenece. ¿Me pertenece?
“Ser un Caballero es una declaración de fe.”
Las
palabras de Isaac resuenan en mi mente de nuevo. “Debes
consagrarte a Atenea, Hyoga. ¿Crees que lo lograrás?”
“En memoria de Isaac, lo lograré, sensei.”
“Si así lo crees…”
¿Por qué decidí convertirme en un Caballero? Para pagar mi deuda con
Isaac, quien había sacrificado su vida por mí, bueno, es lo que yo creo.
Esta fue la razón que le di a Cristal sensei. Creyendo en Atenea
como lo haría Isaac si estuviese vivo. Entonces, ¿he creído en Atenea
como mis amigos o lo he imaginado? ¿Es verdad que he creído en esta
Diosa? Y tras la muerte de Cristal tomé la decisión de no revelar mis
pensamientos y vivir para aquella en quien el había creído y dedicado su
vida, Atenea.
“Solamente Atenea puede darme órdenes. Le prometí
lealtad a la Diosa Atenea y estoy dispuesto a arriesgar mi vida por ella y
por mis compañeros a quienes sigo en la batalla. Es ahora cuando Atenea
me necesita. Mi única razón para vivir es servir a aquella cuyo honor ha
sido despreciado por el Patriarca, y al igual que mis amigos, ¡no me
detendré ante nada para ser digno de su confianza!”
Era
cierto en aquel momento. Era
mi única razón para vivir, la única que me quedaba. Era
la única razón para justificar las muertes de mis maestros y de Isaac.
Pero ahora no tengo esta confianza en mí mismo. No sé por qué todavía
estoy vivo. Y no quiero encontrar una razón. ¿Para qué? Estoy preparado
para morir y no quiero encontrar
un modo de escaparme de ello. Esta vez, no. donde los pingüinos se divierten con el sol matutino
Pongo
la caja de mi Armadura en mis hombros. Es tan pesada como antes. Le daré
mi adiós. Mi silencioso adiós a ella y a mis amigos, adiós que no
quiero decirles, son obvios para cada uno. No me muevo durante un momento.
Tan sólo estoy aquí, mi espalda vuelta hacia ellos. Mi cerebro está vacío
de repente y mi ojo se llena de lágrimas. Una vez más, muerdo el
interior de mi boca .
Soy un cobarde de nuevo. Intento encontrar otra solución sabiendo que no
me quedaba ninguna. Mi deseo de continuar viviendo mataría a mis amigos.
Debo de estar maldito, pero debo tomar esta decisión, como Saga había
hecho en el último segundo. Soy un cobarde por no decirles adiós. Estoy
demasiado asustado de que intenten impedirme hacer lo que he decidido. Lo
harán porque son mis amigos. Ninguno lo entenderá, excepto Ikki. No
quiero luchar de nuevo contra ellos. No tengo ni la fuerza ni la voluntad
para darles mis razones.
Ellos pueden continuar viviendo sin remordimientos, pero yo no. Ellos
tienen fe en el futuro y yo no. Ellos creen en Atenea, yo no. Todos ellos
tienen razones para seguir viviendo pero yo no tengo ninguna. Shun e Ikki
viven el uno para el otro, Shiryu vive para su maestro y para Shunrei,
Seiya para Atenea y Saori sin contar con que todavía desea encontrar a su
hermana. ¿Para quién viviría yo? No tengo a nadie. Mama está
muerta y no puedo visitarla. Crystal, Camus e Isaac también están
muertos. Prefiero no volver a Asgard. Me temo que al verme, Freya pensará
en Hagen y estará triste de nuevo. No, nadie está esperando por mí. He
jugado el papel de hermano con Shun, pero él no me necesita más. Es más
fuerte que yo. Soy como una piedra antigua, así que es la única solución.
Estoy cansado.
Cansado de vivir. Es
una carga que llevo y no la quiero más. Por estar cerca de mis amigos y
de Atenea, ahora creo en la reencarnación. Espero que aquellos a los que
mis amigos y yo hemos matado, tengan una reencarnación mejor. Como Shun
me ha dicho, el suicidio por razones personales también es condenado por
el Budismo. De este modo, mi reencarnación será peor que mi vida actual,
si es que puede ser peor. Lo he intentado y no he tenido éxito en
encontrar mi camino. Pero ahora eso no es importante. Pronto, encontraré
la paz en las llanuras de Siberia. y jugando es como nos muestran
Finalmente,
me vuelvo hacia ellos, a lo mejor para gravar sus caras en mi mente. Es la
última vez que los veo, así que...
Veo a Ikki mirarme fijamente durante un largo
instante, pero no dice nada. Él ha entendido y me entiende. Shiryu y
Seiya tan sólo me miran. Seiya frunce el ceño y quiere decir algo pero
Shiryu se lo impide poniendo una mano en su hombro derecho. Les dedico una
sonrisa para alentarlos.
Una última
mentira. No quiero decirles adiós. Quiero que me recuerden como soy. ¿Qué
soy realmente? Soy uno de los muertos vivientes cuyo único deseo es una
muerte definitiva y no quiere sentir más pena. ¿Qué es la vida
realmente? Haciendo cosas diferentes que nos permitan seguir viviendo, reír,
sonreír, llorar, hablar, andar, correr, comer, beber, sentir sensaciones.
Es vida. Ahora todavía estoy vivo pero sólo siento cosas negativas. Todo
a mi alrededor, animales, plantas, nos muestran qué es la vida. Incluso
en las blancas extensiones de Siberia hay vida, en el mar helado, en los
bloques de hielo, en el cielo. Debemos disfrutar de la vida. Un Dios o
varios Dioses han creado a todas las criaturas, pero ¿por qué? ¿Cuál
es nuestra meta? ¿Por qué estamos vivos? ¿Por qué los humanos tienen
la capacidad del pensamiento y de la palabra? Ser un ser inteligente trae
dudas, y la filosofía de la vida que nosotros tenemos cambia. Ya no es
una vida instintiva sino contemplativa.
Dioses crueles. Os gusta jugar con la desgracia y la tragedia de vuestras
criaturas y especialmente con nosotros, los humanos, ya que somos los únicos
que os podemos venerar. Para vosotros, no somos más que juguetes de los
que os cansáis a veces y sobre los cuales tenéis todos los derechos. ¡Dais
y quitáis de nuevo! ¡Haced la guerra entre vosotros y dejadnos en paz!
¡Dejad a los Humanos fuera de vuestras iras y guerras divinas! ¿Por qué
son siempre los humanos los que deben pagar el precio de vuestras estúpidas
guerras? ¿Porque somos mortales? Hay ciertas cosas que no sabéis,
Dioses. ¿Es por qué sois inmortales y realmente no sabéis qué es la
vida, qué es el amor? ¿Estáis celosos de nosotros? ¿No sabéis qué es
el amor? Los humanos saben que van a morir algún día. Ellos no saben si
estarán vivos al día siguiente o a la hora siguiente, así que ellos lo
hacen todo para apreciar la vida y amarla.
Pero ahora yo soy insensible. No puedo soportar la vida que he llevado. No
puedo y la imagen de mi muerte me quita un gran peso de mi alma y sonrío.
Es mejor así. Me doy cuenta de que mis pensamientos están girando
alrededor de un círculo, se repiten insistentemente. Me
iré a dormir al paraíso blanco
Falta
uno. Está a mi lado y no quiero volverme, no quiero ver a Shun, o mi
voluntad se desvanecerá. Pero debo verlo. Siempre me ha ayudado, así
que, para mí, merece mi respeto y mi gratitud. Pero una vez más no puedo
evitarlo. La cobardía invade mi cuerpo. Lucho contra ello y me vuelvo
hacia él. Veo sus profundos y tristes ojos verdes. Él es el que mejor me
conoce. Veo reproches contra sí mismo, tristeza en sus ojos.
No, Shun, no es culpa tuya. He vivido suficiente en esta vida, en
la cual he perdido a los que amaba. La muerte está a mi alrededor. Yo soy
la muerte. No es culpa tuya.
Shun ha estado siempre a mi lado. Él fue el primero que me habló
cuando estaba en la Fundación Graude. Me ha ayudado. Es al que estoy más
apegado. Mi ototobun, mi amigo, ¿cómo puedes ser el responsables
de los que está sucediendo ahora? Nadie es responsable de mi destino. ¿Son
los Dioses responsables? ¿No nos había dicho Cristal a Isaac y a mí que
incluso los Dioses tienen que seguir su destino? ¿Es verdad? No lo sé y
no quiero saberlo. Podría preguntárselo a Atenea pero no. Así que Shun,
tú no eres el responsable de mi estado mental.
Recuerdo cuando me hablabas. Tenías y todavía tienes el don de aliviar
las penas de los demás. Sé que tu paciencia y tu dulzura me ayudarán
incluso si tarda un largo tiempo, pero no quiero. He vivido suficiente,
Shun. Fuiste mi salvación en la Fundación Graude. Me ayudaste a abrirme
a los otros y me enseñaste el camino. Siempre has estado a mi lado
durante todas las luchas, rescatándome. ¡Qué ironía! Le he dicho a
Ikki que te ayudaría y que cuidaría de ti, pero es al revés, lo haces tú.
Me enseñaste qué es la amistad, un sentimiento sin un segundo
pensamiento. ¿Qué me había impulsado a ayudarte aquel día famoso? ¿Porque
estabas solo y ellos eran cinco, o porque no podía soportar su cobardía
contigo? ¿O porque no podía soportar más estar solo? ¿Realmente qué
me ha empujado ese día? No lo sé y todavía no lo sé. Pierdo la cuenta
de las veces que me has ayudado, me has protegido, mi amigo. Te respeto,
te quiero y no quiero que mueras. No quiero verte morir. No quiero que
mueras. Porque te mataré si permaneces a mi lado y no quiero que esto te
suceda. Quiero que estés vivo. Quiero que tu dulzura y tu confianza en
los demás permanezca intacta.
He necesitado tu
dulzura y todavía la necesito, pero debo cortar todos los vínculos. Entiéndeme,
Shun, por favor, y perdóname. El instrumento de la muerte debe morir. Es
mi turno y estoy contento de tomar esta decisión. No es culpa tuya. No es
culpa de nadie. Es mi destino, Shun. donde el aire permanece tan puro
Mi amigo, mi ototobun
toma suavemente mi mano como para alentarme a cambiar mi decisión. Me
estremece este contacto. Retrocedo un paso y la mano de Shun cae. Está
herido y mi corazón también lo está. No puedo explicarle, pero quiero
poner en mi ojo un mensaje para él. No es culpa tuya, no eres el
responsable. Me vuelvo lentamente y me voy sin una mirada atrás. Volveré
al lugar que he elegido, pero sé que no moriré. Hay algo que todavía me
une a este mundo de pena. Mi religión, mi deber, mis amigos, el recuerdo
de los que amo ... Solo, lejos de ojos implorantes, mis lágrimas ruedan
silenciosamente por mi mejilla, avergonzado de mi cobardía. Pensaba que
había llorado mis últimas lágrimas en el Santuario de Poseidón, pero
estaba equivocado.
Lágrimas. ¿Cuántas lágrimas se han derramado? ¿Cuántas
lágrimas he hecho derramar? No lo sé, pero seguramente muchas. Mi niñez
fue feliz y no recuerdo si he llorado. No tengo tales recuerdos. Sólo
recuerdo que siempre estaba riendo cerca de mama, o que estaba
pensativo. ¿He llorado? A lo mejor, pero he borrado aquellos recuerdos
para sólo conservar los de los días felices cerca de mama. La
primera vez que recuerdo haber llorado fue cuando el marinero me llevó y
cuando yo estaba gritándole a ella que no me dejara solo. He llorado
porque sabía que nunca volvería a verla de nuevo. Mi corazón me dolía
como nunca me había dolido antes y estaba asustado.
¿Las lágrimas son inacabables? He llorado tanto y tanto tiempo. He
llorado por culpa de la pena, de la alegría. He llorado mucho y todavía
me quedan lágrimas. Llorar es una expresión de diferentes y
contradictorios sentimientos, pena y alegría. Pero odio llorar, por lo
menos delante de los demás. Bajo la emoción, no puedo estar tranquilo y
lloro. Es como una puerta abierta de par en par a mis sentimientos no
aireados. Ellas aparecen como ríos fluyendo de mis fríos ojos azules,
como si ellos se fundiesen de repente por culpa del calor de un
recuerdo o de un momento. Siempre he querido pensar que la gente fría no
tiene sentimientos, pero Shun ha visto a mi verdadero yo. He intentado
mentirme a mí mismo y a los demás, pero mis sentimientos y mi verdadera
personalidad se muestra con más claridad a todo el mundo.
A mí, las lágrimas me recuerdan al mar. La pequeña gota salada rodando
por mis mejillas tiene el mismo sabor que el Mar de Siberia. A lo mejor es
el mismo sabor en cada mar u océano pero mis lágrimas me recuerdan a
Siberia, donde lo he perdido todo, a los que amaba, donde mi destino
comenzó. Para mí, las lágrimas significan muerte. La anuncian y vienen
con ella. Muerte.
Muerte. Todo lo
que pienso es sobre la muerte. Todo está relacionado con la muerte. La
vida también. No hay vida sin la muerte. La muerte no existe sin la vida.
Cuando estamos vivos, somos conscientes de la muerte, pero cuando estamos
muertos, ¿somos conscientes de la vida? Otra pregunta sin respuesta. La
encontraré pronto. La Muerte significa para mucha gente impureza.
Entonces, ¿la vida es pureza? Las lágrimas no serán puras ya que se
relacionan con la muerte. Pero las lágrimas son maravillosas. Las
encuentro maravillosas. La vida no es pura, por la menos la mía. Así
que, ¿qué es puro? ¿El
cielo? ¿El agua? ¿La
Tierra? ¿Por qué aquellas preguntas sin respuesta? ¿Las tiene alguien?
No. Doy por sentado que no. que uno se baña dentro.
Mis
lágrimas fluyen lentamente. Entonces, salgo del templo y el silencio de
la noche me golpea. Dentro me sentí sofocado y esa sensación desaparece
como el viento que sopla y se desvanece. Me detengo y miro al cielo. Sé
que no debería haber mirado a Shun. Mi voluntad ha disminuido y estoy más
perdido que antes. El cielo está brillante. Las nubes han desaparecido.
Tengo la sensación de que el cielo me rodea, me coge con sus invisibles
brazos, cogiendome en su profundidad, como cuando me zambullo en el Mar de
Siberia.
Siberia. Mi
hogar. Al mismo tiempo, amo y odio este lugar. Mama me educó en
Siberia. Nosotros hemos viajado mucho por aquellas salvajes explanadas.
Este salvaje país es tan fascinante, tan frío y tan cálido al mismo
tiempo. Mi hogar. Crystal sensei me había enseñado a amar este país.
La Aurora Boreal que ilumina el cielo oscuro con su fantasmal y colorida
luz. El completo silencio que invade las plantas y el quejumbroso y fuerte
viento que lleva nieve y pequeñas porciones de hielo. La vida salvaje en
esta parte del mundo resiste testarudamente a las hostilidades de la
Naturaleza. El me había mostrado la belleza de los helados glaciares y la
belleza que el viento y el agua pueden tener cuando esculpen el hielo.
Crystal me había enseñado muchas cosas, al igual que a Isaac. Y yo amo
este país porque es mi hogar, el país que me crió, el país que me ha
aceptado, el país en el cual he conocido la alegría y el amor.
Pero también lo odio. Siberia se ha llevado a los que amo. Mama,
Isaac, Cristal sensei. Mama sacrificó. Isaac me ayudó antes de su
desaparición y antes de que lo matase. Crystal sensei había sido
hipnotizado por el Patriarca y fui obligado a matarlo. Ahora está
enterrado en el hielo eterno de Siberia. ¿Fui obligado a matarlo por
cumplir con mi deber? ¿Qué deber? ¿No era mi deber respetar a mi
maestro? El me lo había enseñado todo y si él quería matarme, habría
tenido todo el derecho porque era mi sensei. Era quien tenía el
poder de la vida y la muerte sobre mí. Así que, ¿por qué luché contra
él? ¿Para salvar Kohortec? No lo sé. Y si Seiya no estuviese allí, ¿qué
haría? ¿Le dejaría matarme? No lo sé. Mi sensei está muerto y
quiero reunirme con él ahora.
Siberia. La
quiero y la odio a la vez. Ese mar, al que amo y odio. Lo odio porque mama
e Isaac están muertos en él, por mi culpa. Pero lo amo porque es la
tumba de mama. Gracias al agua helada, mama ha conservado su
belleza. El tiempo se ha detenido para ella por causa de la muerte pero
también por causa del agua. Gracias al agua helada, pude visitar a mama.
Lo odio y lo amo a la vez. ¿Son así los humanos? ¿Pueden odiar y amar a
la vez? Es tan extraño ... |