LE PARADIS BLANC (y 3)

por Seiiruika

Canción de Michel Berger traducida por Miris

traducción al español: Bulma & Natharell

 
Nota importante: Para comprender del todo este fic debéis saber que se estructura por colores. En azul están las acciones en el presente, en blanco los pensamientos y en rosado las acciones del pasado. En verde tenéis la letra de la canción.

  

a jugar con el viento

          Busco al Cisne. Me lleva largo rato reconocerlo, oculto en parte por la Vía Láctea. Ya no siento los brazos o la profundidad del cielo de la noche. Algo brillante y más familiar rodea mi cuerpo. Las alas del Cisne. La Armadura no es tan pesada como antes. Es una sensación que me gusta, evoca el recuerdo de Mama cuando me cogía en sus brazos, abrazándome contra su corazón. Como el viento se levanta, la sensación comienza a ser más irreal antes de desaparecer completamente.

          Una sensación familiar. Las alas del Cisne. Recuerdo la primera vez que me puse la Armadura. Me gustó esa sensación y todavía me gusta a pesar de que mi Armadura significa muerte. No entiendo por qué puedo llevarla. Crystal Sensei nos dijo que una Armadura no es sólo una protección, ya que puede actuar por sí misma. Puede juzgar si el que la lleva es digno de tenerla o no. Yo todavía soy digno de la Armadura del Cisne. No me rechaza. ¿Por qué? ¿O ahora siente que no soy digno de ella? Pesa en mis hombros cuando nunca antes la había sentido así. ¿Debo intentar usarla para estar seguro? No quiero saberlo. No es importante.

          Las largas alas del Cisne. Quiero sentirlas una vez más a pesar de lo que digo. Cuando la llevé por primera vez, estaba asombrado por la suavidad de la Armadura. Me recordó a las plumas. Era tan ligera como las plumas. Tuve la sensación de que las largas alas intentaban protegerme. Me siento aliviado, como si mama estuviese cerca de mí. También sentí el poder y la paz, como sin nada pudiese herirme.

          No he sentido sólo las alas del Cisne, sino que las estrellas se presentaban también en mi cuerpo, las estrellas que me dieron su poder. No las he sentido de nuevo. Cada vez que llevo la Armadura, siento las alas, pero no las estrellas. Echo de menos esa sensación. ¿Por qué no soy capaz de sentirla de nuevo? ¿Porque he perdido la confianza en mí mismo? Pero no la he sentido cuando me puse la Armadura por segunda vez. Entonces, ¿por qué?

          Las alas del Cisne son como el viento, irreales y afectuosas. La pondré en un glacial eterno y entonces será pura de nuevo. Debes de tener otro propietario. Quiero volar sólo una vez más y morir, volar y jugar con el viento pero no lo haré. Mi última acción será correr por las salvajes y nevadas llanuras antes de acostarme.

          No debería haber mirado a Shun. Mi determinación se derrite más rápido de lo que pensaba. Debo irme rápidamente antes de que sea demasiado tarde.

como en mis sueños de la niñez

          Cuando la sensación se desvanece, vuelvo a la realidad y bajo rápidamente. Algo me urge a bajar las escaleras, pero no puedo reconocer el origen. A lo mejor mi miedo a ver a mis amigos de nuevo. La llamada de Siberia es de nuevo insistente. ¿O es algo más? No lo sé, pero me fío de mi instinto. La bajada es más rápida que la subida. Prácticamente corro, asustado. La Armadura del Cisne pesa en mis hombros. Quiero salir del Santuario y caminar rápidamente entre los restos de algunas columnas caídas. Pero, de pronto, me detengo. ¿No puedo moverme? ¿Por qué?

          El miedo. Estoy asustado. ¿Por qué estoy asustado? ¿Asustado de qué? ¿Asustado de quién? ¿Por qué mi corazón late de esta manera? ¿Por qué tiemblo? MIEDO. Estoy asustado. Mi vida está rodeada de miedo. Ahora lo entiendo. ¡He estado tan ciego hasta ahora! La vista de mi futura máscara muerta me abre los ojos.

          Siempre he estado asustado. Esta es la razón por la que he imaginado un mundo al cual podía ir cuando estaba asustado por no sé qué. Imposibles. Siempre me he refugiado en mis imposibles. El castillo de cristal y oro todavía está ahí pero ha cambiado su forma. Mi castillo se ha convertido en Mama. Su pelo dorado y sus risas claras como el cristal puro. Mamaaaaaa. Cumpliré mi promesa y me reuniré contigo en la muerte. Espera por mí, por favor.

          Ella fue la única a la que toleré en mis imposibles. Ella fue la única que me amó y a quien amé. No conocía a nadie además de mama porque nosotros solíamos viajar con frecuencia y no tenía tiempo de hacer amigos. Pero no me importaba en ese momento, era feliz con mama. No sabía lo que era el demonio, pero sabía que había algunas cosas malas. Como no tenía una idea definitiva de lo que era el demonio, no tenía miedo al lado de ella, más que de la muerte. Pero creo que no tenía miedo porque mama mantenía el miedo alejado de mí. Esto explica por qué mi castillo se convirtió en mama cuando ella murió. Desde su muerte, tengo miedo de todo, de mi vida. La necesité más que cualquier otra cosa cuando estuve en Japón. Estaba asustado de lo desconocido, de los otros. Aquellas miradas de odio que he recibido, todavía las recuerdo. No las olvidaré. Si lo hago, olvidaré a mis amigos, y especialmente a Shun, quien era tan diferente de los demás en todo momento. No quiero olvidar a mi ototobun.

          Pero esta vez, cuanto más pienso en ello, más me convenzo de que tenía miedo de mí mismo.  ¿Y no soy mi peor enemigo? ¿Por qué quiero huir? ¿Por qué quiero morir? Porque todo el mundo está en peligro. Soy la muerte y parece que puedo contenerlo. Pero, ¿qué sucedería si un día no soy capaz de controlarme? Mucha gente morirá. Siempre he querido huir de mí mismo, de mis miedos. Mis miedos me rodean y apenas puedo ver una salida. Cuando la veo, se cierra inmediatamente, o si puedo atravesarla, veo mis miedos haciéndose realidad. Así que debo permanecer dentro y matarme lentamente por ellos. Debo, y nadie puede entender y sentir lo que siento. Quiero, y mucho, ser libre de aquellos miedos. Lo quiero mucho y tan desesperadamente...

como, como... como antes

          Como en un sueño, mis pasos me llevan al cementerio. ¿Por qué a ese lugar? Mi corazón conoce la respuesta. Debo agradecerle a Camus y contarle las razones de mi decisión. Aunque esté muerto, se lo debo porque su espíritu me ha ayudado, y porque es mi maestro, y más que otra cosa, porque yo le maté. El cementerio está lleno de piedras donde están escritos los nombres de los Caballeros muertos. Hay varias zonas en este cementerio, y me dirijo hacia el lugar de los Caballeros de Oro. Alrededor de las lápidas hay piedras más o menos grandes, como si no hubiera suficientes tumbas. No puedo evitarlo, pero, cuando las veo, pienso en mi propia muerte. Seguramente no tendré una lápida, no me la merezco. Camino lenta y silenciosamente por el cementerio y me detengo cuando veo una silueta sentada en una piedra, una rodilla levantada tocando el pecho, su brazo izquierdo reposa sobre él. Incluso sin luz, reconozco esta silueta con el largo y ondeante cabello. Milo...

          No debería sorprenderme verle aquí. Me ha dicho que iría a visitar la tumba de Camus. Parece estar perdido en sus pensamientos o en sus recuerdos. He venido a agradecerle a Camus, así que me aproximo a la tumba. Milo no me molesta. Es extraño. Es como si él fuese el único al que puedo tolerar que se me acerque. Me paro cerca de él, pero el Caballero de Escorpio no reacciona. No se ha dado cuenta de mi presencia cercana a él. No le advierto de mi presencia allí con mi cosmo. Le miro. Con ayuda de la ténue luz de las estrellas, veo tristeza. Una profunda tristeza que contrasta con el alegre y vivo Caballero que conozco. Pero, ¿realmente le conozco?

          Dejo la caja de la armadura en el suelo. Es demasiado pesada. Cuando me pongo en pie, mi pie derecho golpea una piedra, que rueda. Milo sacude la cabeza y me mira.

  "¿Hyoga?" pregunta. "Finalmente has venido."

          Tengo la sensación de que estaba esperándome. "No sabía que aún estarías aquí" respondo, y vuelvo la vista a la piedra donde está grabado el nombre de Camus. Él no me responde de primeras.

          Camus. Acuario Camus. No le conocí personalmente, pero he oído un montón sobre él. Crystal sensei le tenía en alta estima. Estaba orgulloso de haber sido entrenado por este Caballero Dorado. Le admiraba y le consideraba casi como semidios. Nos entrenó a Isaac y a mí en la idea de que Acuario Camus era el Caballero más respetado y más justo entre sus iguales.

  "¿Sabes quien es Acuario Camus?"

  "Es su maestro."

  "No solo el mío. Es el único que puede asustarnos si quiere."

          Honrando y admirando a Acuario Camus de esta manera, Crystal Sensei me enseñó a respetar a un hombre que jamás había visto. Isaac me dijo que una vez vio a Acuario Camus en el Santuario. Me dijo riendo que sintió como si no fuese nada delante de este Caballero. Era tan frío, tan calmado y tan responsable que había decidido ser como él. Un Caballero que servía a Atenea y que arriesgaría su vida por ella en nombre de la justicia. Isaac le admiraba más de lo que admiraba al maestro Crystal.

          Así que comencé a querer a este Caballero de Oro como si fuese un semidios. Era mi modelo e intenté ser como él. Jamás pensé que le vería algún día, por mucho que me gustase la idea. Jamás pensé que me vería forzado a luchar contra él, a matarle. Un semidios. Si, el era para mi como un semidios. Recuerdo la primera vez que lo vi, lo intimidado y honrado que estaba de verlo, lo estaba. Tenía a un medio dios delante mío, el maestro de mi sensei, del que lo había aprendido todo. Estaba delante de mi maestro. Isaac tenía razón. Camus era intimidante, y temblé cuando me di cuenta de que era contra él contra el que tendría que luchar. El maestro Crystal tenía razón también. Podía asustar a sus iguales. Yo estaba asustado, era normal, pero ¿por qué Milo no quiso matarme al principio? ¿Fue porque temía el reproche de Camus o lo hizo por la amistad que compartían?

          He intentado ser como el maestro Crystal. Pero fallé. Soy demasiado sentimental. He intentado ser como Camus pero también fallé. Sabía que él era frío. Isaac me lo contó, pero jamás pensé que fuese así de frío. Oyendo a Crystal cuando hablaba sobre su maestro, pensé que Camus era cálido y amable, como era mi maestro. Pero me equivoqué. Tan equivocado... ¿Como dejó Camus que Crystal se convirtiese en Caballero? Mi maestro jamás fue indiferente, como Camus quería que yo fuese, así que, ¿por qué? ¿Porque había aún una pequeña parte de humanidad en el corazón de Camus? Quizás, y él no era consciente de eso... Crystal sensei. Wa ga shi Camus... Mostradme el camino...

          La voz de Milo me saca de mis pensamientos. "Cuando vengo aquí, no me doy cuenta de que el tiempo pasa. Me quedo aquí hablando con mis viejos amigos, o perdido en mis recuerdos." Milo suspira. "Saga era un amigo con el que se podía contar. El siempre estuvo cerca de mí cuando estaba en el Santuario. Pero Camus era mi mejor amigo. Le conozco desde que éramos niños, compartimos muchas cosas."

  "Lo siento, pero no conocía a Camus muy bien. Solo oí cosas sobre él."

  "Camus no se conocía a si mismo. ¿Podemos decir nosotros que alguien se conoce a si mismo?"

          ¿Podemos decir nosotros que alguien se conoce a si mismo? Milo tiene razón. ¿Quién puede decir que se conoce? Nadie puede. Es imposible. Los humanos siempre se persiguen a si mismo. ¿Como podemos comprender a los demás si no nos entendemos a nosotros mismos? Si no nos conocemos, no podemos estar seguros de nuestros actos y podemos reprochárnoslos un día. Pero nuestra vida es tan incierta. ¿Qué es un humano? Un ser dotado de habla, pensamientos y sentimientos.

          Sé que no me conozco, pero lo que sé de mí mismo me asusta. Sólo veo el lado malo pero, ¿tengo uno bueno? No quiero encontrarlo. ¿Y si el que creo que es el malo en realidad es el bueno y el malo resulta ser aún peor? Tengo miedo. No quiero saber la verdad. Huyo otra vez.

          Si no nos conocemos a nosotros mismos, entonces cuando decimos que lo entendemos es una mentira, ¿verdad? ¿Como vamos a ser capaces que comprender a los demás cuando no somos capaces de entendernos a nosotros mismos? ¡Mentira, sólo mentiras! La vida es sólo una sucesión de mentiras, eso es todo. Todo es falso, nada es verdadero. Nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras idas solo son mentiras. ¿Entonces para qué vivimos? ¿Por que debemos luchar por algo falso? ¿POR QUÉ?

hablar con los peces

          Vuelvo al presente, pero Milo ha dejado de hablar y está perdido en sus pensamientos. Vuelvo mi ojo a la tumba de Camus, preguntándome qué debo hacer. ¿Debo pedirle que me muestre el camino que debo seguir? He venido a explicarle mis razones, pero no puedo. Tengo miedo y estoy perdido.

          Milo se mueve ligeramente y se inclina un poco más sobre la piedra. Toca con los dedos la lápida. "Le echo de menos."

  "Y yo..."

  "Lo sé. Camus era alguien que parecía muy frío, pero que siempre fue muy amable a pesar de todo lo que hacía por evadirse de los sentimientos de los demás. Además, inspiraba respeto en todos desde que era sólo un niño. Estaba lleno de contradicciones. Si, así era, y a pesar de que yo era su mejor amigo y el más cercano a él, jamás llegué a comprenderle. Un hombre lleno de contradicciones..."

          Cada hombre está lleno de contradicciones, Milo. Todo el mundo lo está. Pero en algunas personas estas contradicciones son más pronunciadas que en otras. Yo también estoy lleno de contradicciones, Milo. Soy un cristiano que cree en una diosa pagana, Atenea. Quiero vivir para amar pero vivo para matar. Soy un Guerrero de Hielo pero el calor de mis sentimientos me quema demasiado. Amo a la gente, pero les mato.

         Se dice que cada hombre tiene muchos yo, kokoro, como dicen los japoneses. Shun me contó que hay al menos tres kokoro, pero puede haber más. Me dijo que el primero es el kokoro que todo el mundo ve, el segundo es el que sólo los amigos y la familia pueden ver, y el tercero el que sólo conoce el hombre que lo tiene. Así, cada persona tiene tres personalidades. Así no me sorprende que no podamos comprendernos a nosotros mismos y que haya tantos conflictos entre ellas. Por lo menos tres personalidades. ¿Cuantos kokoro tengo? ¿El hecho de que sea medio japonés y medio ruso afecta a mis personalidades? ¿Afecta a las contradicciones que llevo conmigo?

          Corto mis pensamientos cuando Milo mira al cielo, su largo cabello cayendo a su espalda. "Es en parte por él por lo que decidí convertirme en Caballero. Siempre quise serlo, pero fue cuando vi a Camus la primera vez que se convirtió en una obsesión. No sé realmente qué me guió, pero confié en mis sentimientos y lo seguí. Ni siquiera hoy en día lo se. Quizás su carisma, quizás algo más, o nuestra amistad..."

  "Es verdad que Camus era y todavía es una persona carismática. Mi maestro, el Caballero Crystal le recordaba como un semidios, y me entrenó con esa idea..."

  "Hyoga, déjalo." Dice Milo de repente.

          Me vuelvo hacia él confundido, y entonces comprendo de lo que está hablando, de mi deseo de morir. Vuelvo la vista hacia el cielo. Es el momento perfecto para confiar en alguien esta noche. Milo me ha contado mucho sobre él sin que nada le diese pie a ello. Al mismo tiempo, siento como si necesitase contárselo e incluso la necesidad de confiar el él. "Soy un asesino. No lo puedo soportar más, Milo. Soy la muerte..."

          Milo sacude la cabeza con gesto desvalido. "No eres un asesino. Yo lo soy. Es mi trabajo y puedo, de alguna manera, comprenderte. Debes acabar con tus sentimientos y tu corazón para hacer lo que yo hago. Solo así podrás sobrevivir. Camus fue una gran ayuda para mi y su amistad siempre trató con las dudas que yo tenía, sin palabras, sólo su presencia era suficiente para aplacar las dudas y mis temores. El hecho de estar junto a él era como tener un cielo de paz y todo parecía más fácil. Pero tú, Hyoga, tú no eres un asesino, y jamás te convertirás en uno."

  "Para mi, el que mata a la gente que ama y respeta es lo que llamo un asesino. Cuando me dices que me comprendes mientes, jamás entenderás lo que siento realmente, así que no seas tan paternalista, Milo. He tomado mi decisión."

  "¿Estás seguro?" El tono en la voz de Milo me hace pensar que quizás él sepa por lo que he pasado, o que sabe que no estoy tan seguro de mi decisión, pero no pregunto. "Camus dio su vida por ti, para que aprendieses la última lección que podía enseñarte. No hagas que su sacrificio sea en vano, no hagas que la muerte de tu amigo Isaac sea en vano. Durante nuestra batalla me dijiste que tu vida te pertenecía, pero que también pertenecía a tus amigos. También pertenece a aquellos que han muerto, Camus, Isaac, Crystal, Merak Hagen y tu madre..."

          Agacho la cabeza, súbitamente perdido. Milo tiene razón. Esas personas con las que he compartido mi vida están en mis recuerdos y aún en mí. Pero pensar en ellos hace que me pese el corazón. Soy culpable y no puedo soportar ese peso en mi corazón. Pero un hombre sólo existe en la mirada de los otros. Si los otros no existen, entonces el hombre no existe. Los hombres son incapaces de vivir solos porque necesitan estar juntos para reconocer al otro, para identificarse ellos mismos y para ser humanos. El ser solo existe porque hay otro ser. Vivimos por los demás. Shun me ve de una forma. Ikki me ve de otra diferente. Shiryu y Seiya también. Atenea. Milo, también. Mi maestro me vio de una forma diferente. Y Camus. E Isaac. Pero siempre soy yo. Todas esas visiones de mi persona son yo. Y mientras alguien piense sobre mí o tenga un recuerdo de mí, existiré aunque esté muerto.

          Los héroes no mueren. Siempre hay alguien que los recuerda incluso si no los conocieron. Algunos humanos son inmortales, entonces. Tenemos distintas imágenes de la gente que ha muerto. Son distintas de los recuerdos de otros y juntándolas podemos hacer que vivan realmente. Mi corazón es más pesado cuando pienso en ellos, pero no tengo derecho a matarles una segunda vez. Tengo miedo de perderles, igual que tenía miedo cuando peleé contra Camus que me pedía que dejase de llorar por mi madre. No quería porque no deseaba perder a Mama.

          No, no quiero matarles de nuevo. ¿Quién pensará en Mama, Crystal, Camus, Isaac o Hagen? ¿Quién? Pero ya estoy harto de vivir, también. ¿Qué debo hacer? Milo, ¿qué esperas que haga diciéndome esto?

y jugar con el viento

          Milo permanece a mi lado. "La Armadura del Cisne es difícil de llevar." Me vuelvo hacia él sorprendido.

  "¿Qué quieres decir, Milo?"

  "Algunas armaduras son difíciles de llevar. Como Andrómeda, Fénix, Cáncer... como la tuya, como la mía. Andrómeda, por ejemplo. El que la lleva debe tener espíritu de sacrificio y debe actuar generosamente."

  "¿Quieres decir que la Armadura del Cisne es tan difícil de llevar como la del Fénix?"

  "No tan difícil. Llevar la Armadura del Fénix puede volverte loco. El que la porta debe tener un espíritu fuerte para soportarla. Es por eso que Ikki es capaz de llevarla. El Caballero del Cisne raramente participaba en una Guerra Sagrada. ¿Sabes por qué, Hyoga?" Sacudo la cabeza, negando. "La Armadura del Cisne trae dolor a su portador. ¿Conoces su leyenda?"

  "¿La de Leda?"

  "No. Todo el mundo piensa que su leyenda viene de la de Leda. Quizás sea cierto, nadie lo sabe. Pocos en el santuario pensamos que su verdadera historia proviene de la de Cygnos, el amigo de Phaeton que lloró por la muerte de su amigo, muerto por Zeus. Sus lágrimas y su pena no tenían final. Lágrimas y dolor son la única herencia que ha sido otorgada a tu Armadura. Otros, como Camus, piensa que es por otro héroe llamado Cygno que mató a todos los que amaba." Milo suspira. "Lágrimas y dolor. Sentimientos muy difíciles de manejar, especialmente para alguien como tú, Hyoga."

  "Dolor y lágrimas..."

  "Y muerte" susurra Milo, finalizando mi frase. Me vuelvo a él rápidamente. "Camus dijo que en las leyendas celtas los cisnes están conectados con el mundo de la muerte. Son los heraldos de la Muerte y llevan las almas humanas al Inframundo. El que la lleve debe ser fuerte para soportar el destino de Cygnus. Debe ser frío e impasible. Camus estaba muy preocupado por ti..."

  "El Caballero Crystal ha fallado en su trabajo, es el peor error y para mi es como si él nunca hubiese existido."

          Camus no toleraba los Caballeros débiles, incluso si el maestro Crystal era su discípulo favorito. Eso pensé en ese momento.

  "Tienes demasiados sentimientos en tu corazón. El amor, el odio, todos esos sentimientos humanos te sofocan. Y mientras los tengas jamás serás capaz de alcanzar el Séptimo Sentido."

  "Proclamas que quieres medir tu fuerza contra los Caballeros de Oro, pero para esto debes alcanzar el Séptimo Sentido. Camus quería ponerte a prueba, llevarte al interior de tu alma para comprobar si podrías despertar al Séptimo Sentido. ¡Pero has fallado! La imagen de tu madre paralizó tu mente y tus sentimientos. Y por ese bloqueo, no puedes despertar tu Séptimo Sentido. Así que Camus prefirió encerrarte en un ataúd de hielo con sus propias manos antes de dejarte continuar en tu desesperada lucha contra los Caballeros de Oro, que te matarían menospreciando tu honor. Hizo esto por tu propio bien, para que no sacrificases tu vida en vano sin esperanzas de victoria."

  "La Armadura del Cisne encaja contigo, Hyoga, no tengo más que decir sobre eso, pero tengo dudas sobre tu estado mental."

          Todas esas palabras encuentran un lugar en mi mente y mi corazón, y comprendo.

  "Eso explica por que se me dio la Armadura tan tarde. Eso explica las palabras de Isaac, los actos de Camus..." Río agriamente. "Es como pensé. Nunca estuve destinado a ser el nuevo Caballero del Cisne. Así que, ¿por qué? ¿Por qué Camus me permitió serlo? ¿Por qué? Porque el permiso no vino de Crystal, ¡esta autorización jamás llegó de mi sensei! ¿Entonces por qué?"

  "Porque eras el único que quedaba."

  "Un Caballero por omisión. Caballero por omisión..."

  "Estás equivocado. Es cierto que Camus pensaba así. Siempre me dijo que jamás serías capaz de servir a Atenea por culpa de tus sentimientos y tu carácter, pero por lo que sé por mi amigo, su discípulo Crystal estaba seguro de que serías el mejor Caballero del Cisne que jamás existiera."

  "Que reconfortante, después de lo que he vivido" replico yo.

          Milo se levanta y se marcha, pero se detiene. "Hyoga. Tus amigos y tú sois los mejores Caballeros que Atena puede tener. Vosotros sois Caballeros de Bronce, pero no habéis perdido algo que nosotros, otros Caballeros, si. Seguís amando a la Humanidad y el mundo con todo vuestro corazón, incluso si habéis pasado por experiencias dolorosas y difíciles. Vuestro deber es proteger a Atenea, que protege el mundo y a la Humanidad. ¿Como podemos nosotros proteger a los hombres si no los amamos y respetamos?"

          Perder los sentimientos. ¿Cómo se vería eso? ¿Como la muerte? Cuando estamos muertos no tenemos sentimientos, ¿verdad? No lo sé.

  "Debes romper con tu pasado. ¡Debes librarte de él!"

  "¿Como usted?"

  "Si, como yo. Debes permanecer indiferente."

  "¡Así que su corazón está vacío!"

          ¿Podemos existir realmente sin sentimientos? Camus dijo que por culpa de mis sentimientos, que eran demasiado humanos, yo no podría alcanzar el Séptimo Sentido. Así que soy demasiado humano. Desde el punto de vista de Camus los sentimientos pertenecen a los seres humanos. ¿Los Caballeros no pueden ser humanos? Son humanos al principio. ¿Por qué debemos olvidar los sentimientos? Pueden ayudarnos a superarnos a nosotros mismos. Podemos comprender a los demás y podemos saber lo que está bien y lo que está mal, así que, ¿por qué? ¿Sería yo capaz de ser como Camus? No, no puedo. ¿Cómo puedo ser indiferente cuando mis adversarios son gente que conozco? Es imposible. Ser indiferente...

  "Camus decidió negar los sentimientos que le ataban a los otros. Prefirió huir, esconderse de si mismo, como tú estás haciendo ahora. Siempre quiso ser un hombre frío e indiferente que no tuviese sentimientos, pero no lo logró. En él nació un rencor contra si mismo porque tu, que aún tenías sentimientos hacia tu madre y por extensión hacia los humanos, eras más responsable de lo que él era. Intentó enseñarte su visión del mundo, que los sentimientos no existen. Pero cuando comprendió que tus sentimientos, los verdaderos, no los personales, eran lo que te daba fuerzas para ser un Caballero y seguir adelante, comenzó a abrazar tu visión del mundo, pero era demasiado tarde. Tuviste éxito en abrirle los ojos donde yo fallé. Camus está orgulloso de ti. Le enseñaste una lección. Si él no te hubiera considerado digno de ser un Caballero, jamás te hubiera mandado su armadura." Milo se marcha y la brisa, que se levanta de nuevo, me trae las últimas palabras que me dice. "Piensa esto con detenimiento."

          Me pregunto por qué Milo me dice esto. Quizás porque Camus lo hubiera hecho. Quizás porque me entiende más de lo que creo, o ¿solo quiere sacarme de una pesadilla de la que no quiero despertar? ¿Quién sabe? No conozco bien a Milo, pero pensaba que era alguien alegre y vivaracho, lo contrario de Camus. Pero hoy he visto a otro Milo. Un Escorpio responsable y protector. ¿Por qué quieres protegerme, Milo? ¿Por qué? ¿Por Camus? ¿Porque el no está aquí para ayudarme?

          Así que para ti, Milo, los sentimientos son importantes y los Caballeros deben mantenerlos. Una opinión diferente de la de Camus. Pero mi maestro, ¿no tenía el una opinión distinta? ¿O si no por qué me animó a seguir mi corazón? Estoy perdido y ya no tengo corazón para matarme. Mi resolución desapareció entre Shun y Milo. ¿Sería el plan de Dios?

como en los sueños de mi niñez

          Me quedo un buen rato delante de la tumba y me arrodillo en el suelo, mi ojo lleno de lágrimas que se deslizan silenciosamente por mi mejilla. "Wa ga shi Camus. ¿Qué debo hacer? ¡Ayúdame! Lo que Milo me ha dicho me confunde más que antes."

          Ningún signo aparece. Me rodeo los hombros con mis brazos para protegerme. 

  "Hyoga, debes seguir tus sueños."

          Mi cabeza da un tirón. Mama. Las palabras que mama me dijo antes de tomar el barco. Las oigo otra vez. No tengo sueños, Mama, no tengo ninguno. Un Caballero no debe tener sueños. Es lo que Camus me enseñó.

    "Me gustaría salvarte para que puedas continuar luchando por tu causa, Hyoga..."

          ¡Camus! Esas fueron sus últimas palabras. ¿Una causa no es un ideal? ¿Un ideal no es un sueño? Así que, Camus, tú tampoco eras el que querías ser. Me dijiste que habías perdido todo sentimiento, pero eso no era verdad. Así que tengo derecho a tener mis sueños, pero unos sueños que pueda compartir con los demás y con la Humanidad.

           Como mis sueños de la niñez. Espero que no exista el mal sobre la Tierra. Ese es mi sueño. Crystal sensei, wa ga shi Camus, luchasteis por un idea. Soy vuestro heredero, y viviré por perpetuarlo.

Como antes.

          Me levanto y miro al cielo. Ahora comprendo la visión de Camus. Incluso Milo no ha comprendido el sueño real de su amigo. Luchar contra el mal con nuestros sentimientos escondidos profundamente en nuestro corazón.

          La vida no sólo puede basarse en una ilimitada combinación de elecciones y resoluciones al azar. Y si la Humanidad no puede probar esto, debemos creer en ello. Debemos pensar que podemos cambiar o que podemos controlar nuestro destino. Creo en el libre albedrío y en la todopoderosa fuerza que hace a los humanos comportarse como justos y bondadosos hijos de Dios, incluso si ese Ser Supremo no existe. Y por la libertad de acción, incluso si los humanos debemos morir un día sin saber dónde o cuándo lo haremos, incluso sin saber qué justicia o explicaciones les esperan tras su muerte, ellos pueden elegir hacer en bien en la Tierra.

          Creo que si todos los hombres se unen pueden tener éxito en crear el Cielo en la Tierra. Lo harán cuando amen cada momento en que traten de construir, en vez de destruir cada vez que imponen su vida sobre la muerte.

          Y  supongo que, finalmente, podrán alcanzar una cierta paz en la mente delante de los peores horrores y pérdidas. Para hacer eso, deben tener plena confianza en los cambios, el poder de la decisión y de las opciones. Deben tener fe en si mismos, una fe que pueda conseguirles lo que necesitan delante de las adversidades. Porque la fuerza y la gloria les pertenecen desde que son capaces de ver y perseguir ideas que son finalmente más poderosas y que durarán más que ellos. El mundo pertenece a los hombres.

          Es la última lección que me dio, pero realmente la comprendo ahora. Suspiro e inclino la cabeza, agradecido, a la tumba de Camus. Volver atrás en el tiempo y cambiarlo todo...

          Como antes. Pero sé que nada será como antes. No podemos volver al pasado, incluso con toda mi alma, sé perfectamente que nunca volveré cerca de los que más amo, la que amo, los que maté. El tiempo de la inocencia murió cuando mi madre se fue.

           Deseo volver a Siberia, a esas salvajes y blancas extensiones. Miro por última vez la tumba y abandono el cementerio. Aprieto los puños alrededor de las correas de la caja de mi armadura. No tengo derecho a huir. Milo tiene razón. No debo huir. Debo encarar mi dolor, mis sentimientos. Mi vida no me pertenece. Pertenece a mis amigos, a Atenea, a aquellos que dieron su vida por mí para que pudiera salir con bien de mis problemas. En cada experiencia, debemos salir siempre realzados. Ellos no están muertos. Mientras yo viva, sus recuerdos sobrevivirán conmigo y en mí, ellos no morirán. Morirán conmigo, pero no antes. Para perpetuar su recuerdo debo vivir, incluso si mi vida es solo dolor y tristeza. Estas personas vivirán a través de mi. Yo soy yo, pero también ellos. He heredado sus almas, su conocimiento y técnicas y una parte de ellos. Como en el Templo de Libra, la verdad se hace manifiesta para mi y hace que vuelva la espalda a las ideas mórbidas que tenía. Mi vida no me pertenece solo a mí. Como antes debo superar esta odisea y encontrar una semejanza al equilibrio. Debo superarlo para luchar por Atenea con mis amigos y hermanos.

           Es mi destino y debo aceptarlo, como ya lo acepté antes.

FIN